Muchos de los extranjeros que vivimos en Tokyo, nos sentimos como en la maravillosa película de Sofia Coppola:
Y es que Tokyo es una ciudad con más de 12 millones de habitantes, viviendo como sardinas enlatadas. Igual que en la película, yo también me siento lost in traslation.
Camino por las calles de Tokyo ,rodeado por letreros de Neón, gente que va y viene, hormiguitas trabajadoras que cruzan las calles velozmente. Miradas esquivas, ojos rasgados , ruido de tacones subiendo y bajando las escaleras, mientras se anuncia la llegada del próximo tren.
Sofia Coppola ha retratado muy bien esta bulliciosa ciudad, donde el extranjero se siente como pez fuera del agua.
Signos extraños flotando en el aire, mascaras de teatro Noh, oficinistas apresurados ahogados en su trajes grises, mascaras ambulantes, kanjis amenazantes, Compre, Compre, Compre, suena en la esquina, mercaderes y prostitutas cruzan la calle, bolsos de marca portando pequeñas personas, metros repletos de personas, caras cansadas, ojos dormidos, horas y horas de trabajo.
Si, sigo perdido en la traducción, pero yo camino tranquilamente por las calles, veo, siento, pienso, huelo, no se a donde voy, solo camino, porque el camino se hace al andar. Que maravillosa obra de teatro, cada uno interpretando el papel que le ha tocado.
En la cuidad de Babel se hablan muchas lenguas diferentes, estamos perdido en el ruido, en la ansiedad por ir y venir, comprar y consumir. Veo turistas sacando fotos, ansiosos por llenar sus tarjetas de memoria, tiendas de Channel , vagabundos viviendo en las calles, perritos vestidos a la última moda a juego con el último bolso comprado, mujeres elegantes cruzan la calle, hombres ocupados hablando por el móvil, olores comidas maravillosas, todos vamos de un sitio a otro.
¿Pero a donde vamos, con tanta prisa?, bueno aquí en Tokyo, la gente siempre está muy ocupada, me imagino que igual que muchas otras grandes ciudades, pero es que yo soy de La Coruña, una ciudad pequeñita, tranquila, con su campo y su mar y su precioso paseo marítimo.